Couscous con boniato asado, garbanzos y cherries confitados

El couscous que te llevas en un táper tiene mala fama y con razón. Casi siempre se queda soso con algo de verdura hervida encima y una salsa comprada por el medio. Se comen por obligación.

Este va por otro sitio. Cada cosa se cocina como le corresponde: el boniato y la zanahoria al horno hasta que se caramelizan, los garbanzos y el tofu en air fryer hasta que crujen, los cherries confitados despacio en aceite hasta que se arrugan y concentran. Cuatro texturas distintas que solo se juntan al final.

Y la vinagreta no hay que prepararla, porque se hace sola mientras se confitan los tomates. Esa es la idea que sostiene el plato entero.

Salen cuatro raciones generosas, o seis si va de acompañamiento, con casi 29 gramos de proteína cada una.

 

Ingredientes

(4 raciones aprox.)

Los asados

  • 400 g de boniato en dados

  • 200 g de zanahoria en rodajas gruesas

  • 300 g de tomates cherry, partidos por la mitad

  • Aceite de oliva virgen extra y sal

El crujiente

  • 400 g de garbanzos cocidos, escurridos y bien secos

  • 250 g de tofu firme en dados

  • Pimentón

  • Ajo en polvo

  • Cebolla en polvo

  • Un poco de aceite

La base

  • 250 g de couscous

  • 250 ml de agua o caldo de verduras hirviendo

  • Sal

La vinagreta

  • El aceite del confitado de los cherries

  • El zumo de un limón

  • Albahaca fresca picada

  • Sal y pimienta

 

Elaboración

1. Horno a 180 ºC, dos bandejas

El boniato y la zanahoria en dados, con aceite y sal, en una. Los cherries partidos por la mitad y boca arriba en la otra, esta vez con una capa generosa de aceite que casi los cubra, y sal.

2. Treinta minutos, y a los cherries un poco más

El boniato está cuando se hunde al pincharlo y tiene los bordes tostados. Los cherries necesitan quedarse arrugados y encogidos, con el aceite alrededor teñido de rojo (si les hacen falta diez minutos más, dáselos).

3. Garbanzos y tofu al air fryer

Escurre y seca bien los garbanzos, corta el tofu en dados y mézclalo todo con el pimentón, el ajo y la cebolla en polvo y un poco de aceite. 220 ºC durante 15 minutos, agitando la cesta a mitad de camino.

4. El couscous

Ponlo en un bol, échale el agua o el caldo hirviendo por encima y tápalo cinco minutos. Después, sepáralo con un tenedor removiendo desde el fondo hasta que quede suelto grano a grano.

5. La vinagreta, en un bote

Cuela el aceite de los cherries y échalo a un tarro con el zumo de limón, la albahaca picada, sal y pimienta. Tapa y agita con fuerza hasta que emulsione y se vuelva opaca. Prueba y corrige a tu gusto.

6. Mezcla, ya templado

Todo al bol grande con el couscous, la vinagreta por encima y a remover con suavidad para no destrozar los cherries.

 

El truco: la vinagreta ya está casi hecha

Confitar tomates es meterlos en aceite a horno suave hasta que sueltan su agua y concentran el sabor. Lo que sale de ahí son dos cosas, no una: los tomates y un aceite que ha estado media hora absorbiendo tomate, sal y azúcares caramelizados.

Ese aceite es la mitad de la vinagreta y ya lo tienes hecho. Solo hay que colarlo, ponerle limón, albahaca, sal y pimienta, y agitarlo en un bote hasta que ligue.

El resultado no se parece a un aliño de aceite y limón normal. Tiene un fondo dulce y tomatero que amarra todos los ingredientes del plato entre sí, y hace que el couscous —que por sí solo no sabe a gran cosa— venga cargado de sabor en cada cucharada.

Y hazla en un tarro cerrado, agitando, en lugar de batirla en un bol. El golpeteo del líquido contra las paredes emulsiona bastante mejor que unas varillas, y así se mantiene ligada hasta que la sirves.

Por qué se mezcla templado

Es la última indicación y también decide bastante. Recién salido del horno, el vapor de las verduras vuelve a hidratar el couscous y apelmaza los granos, además de poner la albahaca de la vinagreta un poco mustia en el acto. De la nevera pasa lo contrario: el frío apaga las especias del tofu y el aceite del confitado se vuelve espeso y opaco. Templado, cada cosa mantiene su textura y los aromas siguen abiertos. Deja que todo repose unos diez minutos fuera del horno antes de juntarlo.

Para el táper

Aguanta tres días en la nevera y es de los pocos platos de este tipo que no empeoran de un día para otro: el couscous acaba de absorber la vinagreta y coge más sabor.

Un consejo si lo preparas por adelantado: guarda los garbanzos y el tofu en un bote aparte y échalos justo antes de comer. Dentro de la mezcla se ablandan y pierden lo que más gracia les hace.

Sácalo de la nevera un rato antes. Frío del todo no le hace justicia.

En La Vegan Kitchen te lo ponemos fácil

  • La salsa de yogur y tahini por encima, en lugar de la vinagreta o además de ella, lo lleva a otro sitio.

  • Si te sobra escalivada, entra en este bowl como si la hubieran diseñado para él.

  • Y con un puñado de pesto casero en vez de la albahaca picada, la vinagreta sale más cremosa.

 

¡Únete al Club!

Si te ha gustado esta receta, ¡te encantarán las recetas exclusivas disponibles en El Vegan Club! Además, recibes el menú semanal ya pensado, la lista de la compra completa para que no te falte de nada ¡y mucho más!

¿Te vienes?

Anterior
Anterior

Curry de garbanzos

Siguiente
Siguiente

Crema de calabacín