Curry de garbanzos

Esta receta nace de un día concreto: ese en el que abres la nevera, no hay nada fresco, no te apetece encender el horno y son las nueve de la noche.

Todo lo que lleva aguanta meses en un armario. Dos botes de garbanzos, una lata de leche de coco, un brik de tomate triturado y el bote de pasta de curry. Con una cebolla y un ajo ya tienes cena para cuatro en veinte minutos.

Es la hermana pequeña de nuestro curry de calabaza y garbanzos, sin la parte del horno. Pero quitar la calabaza obliga a resolver una cosa, porque era ella la que daba cuerpo a la salsa. La solución está más abajo y son los propios garbanzos.

 

Ingredientes

(4 raciones)
  • 800 g de garbanzos cocidos, escurridos (dos botes)

  • 400 ml de leche de coco (una lata)

  • 200 g de tomate triturado

  • 1 cebolla

  • 3 dientes de ajo

  • Un trozo de jengibre fresco como un pulgar

  • 2-3 cucharadas de pasta de curry

  • 20 ml de aceite

  • Sal

  • Cilantro fresco y lima para terminar

Nota: si compras pasta de curry por primera vez, repasa la etiqueta. Bastantes de las tailandesas llevan pasta de gambas entre los ingredientes. Las veganas existen y suelen anunciarlo bien claro.

 

Elaboración

1. La base

Cebolla picada fina en la cazuela con el aceite, fuego medio, hasta que se ponga transparente. Ajo y jengibre rallados, un minuto más.

2. Despierta la pasta de curry

Baja el fuego y échala directamente sobre el sofrito, sin nada de líquido todavía. Remueve un minuto largo. Cuando el aceite se tiña y el olor se vuelva punzante, está lista. Las especias de la pasta necesitan grasa para soltarse; en agua se quedan mudas y el curry sale soso por mucho que lo cuezas después.

3. Reduce el tomate

Cinco minutos a fuego medio, removiendo, hasta que oscurezca y pierda el sabor a crudo.

4. La leche de coco

Vierte la lata entera y baja el fuego. De aquí en adelante, hervor apenas perceptible: la leche de coco a borbotones se corta y la grasa se te va arriba.

5. Los garbanzos, 20 minutos

Escurridos y enjuagados, a la cazuela, tapada a medias. Necesitan ese rato largo porque ahora son los protagonistas y tienen que beberse la salsa por dentro, no solo mancharse por fuera.

6. Machaca un puñado

Con el dorso de una cuchara de madera, contra la pared de la cazuela. Unos veinte o treinta garbanzos, no más. Sigue cinco minutos a fuego suave.

7. Prueba, ajusta y termina

Sal al gusto, cilantro picado y un buen golpe de lima antes de servir.

 

El truco: machaca parte de los garbanzos y no toques la harina

Cuando quitas la calabaza, la salsa se queda suelta y aguada. La tentación entonces es espesarla con harina o con maicena, y eso apelmaza el curry y le da un fondo pastoso que se nota.

No hace falta. El garbanzo está lleno de almidón, y basta con romper unos cuantos contra el borde de la cazuela para que lo suelten a la salsa. En cinco minutos de fuego suave ese almidón hace su trabajo: la salsa pasa de líquida a napante, se agarra a los garbanzos enteros y coge brillo.

Es la misma idea que hace cremosa una crema de legumbres sin nata, aplicada a medias. Machacas los suficientes para espesar, dejas los suficientes enteros para que haya que masticar.

Si te pasas y queda muy espeso, un chorrito de agua caliente lo devuelve al punto.

Cómo lo cambiamos según el día

Con espinacas

Dos puñados grandes en los últimos dos minutos, removiendo hasta que se vengan abajo. Es la variante que más hacemos, sobre todo cuando ya tenemos pensado hacer los clásicos garbanzos con espinacas otro día.

Con tofu

Un bloque de tofu firme en dados, dorado aparte en la sartén y añadido al final.

Más picante

Media guindilla fresca con el sofrito o una cucharadita más de pasta.

Más suave

Una cucharadita de azúcar o un poco de tomate frito en lugar del triturado redondean el conjunto si la pasta de curry que tienes va muy fuerte.

Para acompañar

Arroz blanco, naan o pan plano. Se moja, se rebaña y no queda salsa en el plato.

De un día para otro espesa bastante en la nevera, porque el almidón sigue trabajando en frío. Se recupera con un poco de agua al calentarlo. Aguanta cuatro días y congela sin problema.

En La Vegan Kitchen te lo ponemos fácil

Si tienes tiempo y el horno encendido, la versión completa es el curry de calabaza y garbanzos. Los dados asados cambian bastante el plato.

Con tomate frito casero en lugar del triturado, la salsa sale más redonda y algo más dulce.

Y para no salir de la legumbre con especias, tienes el dal.

 

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